¿Por qué esculpir hoy?

Publicado por Philippe BUIL el

El taller es ante todo un lugar de tiempo largo, de silencio y concentración

EL SENTIDO DEL GESTO Y DEL TIEMPO

En el taller, el tiempo no se mide en horas.

Se siente en la resistencia de un material, en la repetición de un gesto, en la atención puesta en lo que se transforma lentamente.

Esculpir es aceptar esta temporalidad particular, lejos de la inmediatez y de la producción rápida.

Crear una escultura hoy es elegir el tiempo largo.

 

Antes de la forma, está el gesto: preciso, repetido, atento al material.
Antes de la forma, está el gesto: preciso, repetido, atento al material


EL GESTO ANTES DE LA FORMA

Antes de que una escultura se convierta en una obra terminada, primero hay un gesto.

Un gesto preciso, repetido, a veces cuestionado.

También hay una escucha: la del material, sus límites, sus posibilidades. El acero o el bronce nunca se dejan dominar totalmente. Imponen un diálogo constante.

Este diálogo está en el corazón de mi trabajo. No se trata de forzar el material a una idea preconcebida, sino de dejar emerger una forma justa, equilibrada, en armonía con lo que permite.

 

Cada material impone su ritmo, sus límites, sus posibilidades.
Cada material impone su ritmo, sus límites, sus posibilidades.

 

EL TIEMPO COMO ALIADO

Una escultura no se revela inmediatamente. Requiere distancia, pausas, a veces silencios.

Algunas obras avanzan lentamente, otras requieren largos períodos de observación antes de que un nuevo gesto se imponga.

Este tiempo nunca se pierde. Forma parte integral del proceso de creación. Permite que la forma se afirme, que la intención se aclare y que la obra encuentre su coherencia.

En un mundo donde todo parece tener que ir rápido, esta elección de la lentitud es esencial.

 

Una escultura se revela progresivamente, a lo largo de las etapas y las pausas.

Una escultura se revela progresivamente, a lo largo de las etapas y las pausas.

 

 

UNA OBRA, UN CAMINO

Cada escultura cuenta una historia que no se limita a su apariencia final.

Existen las etapas invisibles, las dudas, los ajustes. También están los encuentros: con visitantes del taller, coleccionistas o comitentes que confían una parte de su proyecto personal.

Cuando una obra se realiza a medida, este camino se vuelve compartido. Se enriquece con intercambios, ideas, a veces con limitaciones, pero siempre con una voluntad común de hacer nacer una forma que se inscribirá duraderamente en un lugar y en una vida.

 

El tiempo de observar forma parte integral del trabajo de creación.

El tiempo de observar forma parte integral del trabajo de creación.

 

 

PROLONGAR EL TALLER CON PALABRAS

Este blog nació del deseo de prolongar el taller más allá de sus muros.

Mostrar lo que no siempre se percibe en una exposición o galería: el proceso, las elecciones, la relación íntima con la materia y el gesto.

A través de estos textos, deseo compartir un enfoque de la escultura basado en la paciencia, la escucha y la precisión. Ofrecer un espacio de reflexión a quienes se interesan por el arte, ya sean coleccionistas, aficionados curiosos o simplemente sensibles a las formas y a las materias.

Una obra encuentra su plena presencia cuando dialoga con su entorno.

Una obra encuentra su plena presencia cuando dialoga con su entorno.

 

 

UNA INVITACIÓN

El taller sigue siendo un lugar vivo, abierto al intercambio y a los encuentros.

Las visitas y las demostraciones permiten adentrarse más concretamente en este trabajo, ver las obras en proceso, comprender su nacimiento.

Este blog es una primera puerta de entrada.

Un lugar para tomarse el tiempo de mirar, leer y quizás imaginar un encuentro futuro alrededor de una escultura.

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